LA CAÑADA ES REAL. MUSEO PORTÁTIL DE LA MEMORIA

“LA CAÑADA ES REAL. Museo portátil de la memoria” es un proyecto de creación colectiva basado en las diversas memorias históricas y contemporáneas de la Cañada Real Galeana.
A través de un año de trabajo, Todo por la Praxis* trabajó junto a la comunidad y la Asociación Tabadol* para construir diferentes piezas artísticas que configuran este museo portátil que itinera por distintos lugares de Madrid y España. Mediante un proceso de recopilación colaborativa con les habitantes, se levantó información tanto material como inmaterial del territorio, como base para la creación de las obras que buscan representar el derecho a la memoria de Cañada. Este derecho, ahora que aumentan los realojos y otros factores no se resuelven como la falta de luz, es una estrategia de subjetividad que da relevancia a la existencia de esta comunidad como barrio, y a las vidas que en él habitan, las que pueden ser resignificadas artísticamente para aportar a la dignificación de su existencia. Con este proyecto trabajamos la práctica artística como herramienta simbólica que aporta a la transformación, dando a conocer relatos y formas de vida de personas que han sido excluidas y discriminadas permanentemente por temas de clase, origen, migración y racialización, y cuyos contextos y derechos han sido vulnerados sistemáticamente.
Para dar título al museo, hemos recuperado un texto que TXP creó cuando comenzó a trabajar en Cañada Real -hace más de 16 años-. En esa oportunidad incluimos al nombre de la Cañada Real el verbo ES, quedando LA CAÑADA ES REAL. Esto da un sentido de visibilización y señalización a través del lenguaje, de la realidad que ahí existe. Hoy, este juego de palabras toma particular relevancia en el contexto de la construcción de este museo móvil que busca representar visualmente su memoria.
*Asociación Tabadol, organización territorial de mujeres marroquíes que lucha por los
derechos humanos del territorio, principalmente de ellas y sus hijes, y que han tenido un
rol fundamental en las formas y cuidados que significan la configuración de un barrio, así
como de una comunidad transcultural.
*Todo por la Praxis lleva más de 16 años trabajando con La Cañada Real. La estrategia de
trabajo ha sido la creación colectiva de diversos dispositivos concretos que operan como
obra y toma de posición en contexto social y político respecto a la realidad que se vive,
buscando visibilizar aquello que ocurre a 15 minutos de Madrid.
*La Cañada Real Galiana es una vía pecuaria de 16 km ubicada en la Comunidad de Madrid,utilizada antiguamente como camino de trashumancia. Este tramo comienza a ser poblado en los años 40 por campesinos españoles tras la Guerra Civil. Estos primeros pobladores, marcados por la posguerra y la miseria, se establecieron en chabolas y construcciones precarias, dedicándose principalmente a la agricultura de subsistencia y la ganadería menor, aprovechando los terrenos que nadie reclamaba. Eran familias que comenzaron a trazar los primeros caminos y a delimitar parcelas.
Luego, entre los años 60 y 90, existen dos etapas de asentamientos que tienen un carácter más transcultural debido a que la mayoría de quienes llegan son personas migrantes de diferentes orígenes: Rumanía, Marruecos, pueblo gitano, entre otros, configurando un espacio marcadamente diverso y multicultural. Durante los años 60 y 70, el desarrollismo español y el crecimiento industrial de Madrid atrajeron a población del sur de España y de zonas rurales empobrecidas que buscaban oportunidades laborales en la construcción y los servicios. Muchos de ellos, al no poder acceder a viviendas en la ciudad debido a los altos precios y la falta de recursos, encontraron en la Cañada un espacio donde establecerse temporalmente, aunque muchas de estas estancias se convirtieron en permanentes.
En los años 80 y 90, la composición demográfica se diversificó aún más con la llegada de población migrante internacional, especialmente de origen magrebí y, posteriormente, de Europa del Este. Estas nuevas olas migratorias se encontraron con una Cañada ya consolidada como espacio de acogida para quienes quedaban fuera del sistema formal de vivienda, creando un mosaico cultural donde convivían lenguas, costumbres y tradiciones diversas. Durante esta época, el asentamiento creció exponencialmente, extendiéndose a lo largo de los 16 kilómetros y configurando los diferentes sectores que hoy lo caracterizan, cada uno con su propia historia y composición social.
El barrio se ha ido configurando a lo largo de los años de manera informal e irregular por personas que fueron autoconstruyendo sus viviendas y haciendo comunidad en condiciones precarias, sin acceso a servicios básicos ni planificación urbanística oficial. Esta construcción espontánea ha generado un tejido urbano complejo dividido en seis sectores. Los constantes conflictos por desalojos y reubicaciones debido a la especulación inmobiliaria han hecho que vivan en permanente acoso, primero mediante el derribo de viviendas y desde hace cinco años con el corte de suministro eléctrico que afecta a más de 1.800 personas, entre ellas unos 400 menores. Esto afecta directamente en la dignidad de las personas y genera un grave problema de identidad. La vulneración de los derechos de las personas que ahí habitan incluye el de la cultura, como el derecho a tener una memoria barrial que valore sus vidas, sus historias y sus formas de pertenencia.

