ESCRITURA EN PIEDRAS
Durante los años 2007 y 2008, en Cañada se vivieron momentos muy violentos debido a los constantes derribos que se perpetraron por parte de la institución pública, muchas veces de manera ilegal. Las personas llegaban de trabajar y encontraban sus casas en el suelo, con prohibición de poder acceder a ellas y, en ocasiones, sin órdenes judiciales para llevar a cabo dichos derribos. Es por esto que los vecinos y vecinas decidieron salir a defender su territorio, su dignidad y sus viviendas, enfrentando los derribos de manera colectiva, lo que implicaba enfrentarse también a la policía con piedras y con lo que se encontrara a mano. Durante estos enfrentamientos hubo uso de balines que dejaron a un habitante sin un ojo, así como ataques a mujeres embarazadas, madres e infancias.
A este episodio, tanto en prensa como de manera popular, se le conoció como Intifada Cañada, nombre que decidimos utilizar para una obra en particular del museo, para la que usamos piedras escritas como base.
Para llevarla a cabo, las mujeres de la Asociación Tabadol, quienes suelen realizar caminatas por el barrio conversando y conectándose con su territorio, comenzaron a recoger piedras de diversos lugares, derribos y espacios abiertos.
Con las piedras lavadas y reunidas, salimos a la calle del sector 6 de Cañada con una mesa y sillas para invitar a los vecinos y vecinas a escribir mensajes sobre las piedras, apelando a la rabia frente a los realojos, los derribos, el corte de suministro eléctrico y, en general, a aquello que les gustaría transmitir con esa piedra. También pusimos a disposición una lista de las frases creadas con las mujeres en los talleres de activación de la memoria, en caso de que se sintieran reflejados y reflejadas en algunas de ellas.
La idea de escribir sobre piedras surgió de los mensajes que a veces se escriben sobre bombas y misiles en contextos de guerra. La piedra, en cambio, ha sido históricamente utilizada como arma de quienes no tienen armas y se resignifica aquí como soporte de la palabra y la memoria. Al escribir sobre ellas se invierte su función: pasan a ser objetos de resistencia, portadores de un discurso que habla de la violencia estructural en la que viven.
Posteriormente se creó la versión final de la obra Intifada Cañada.




